miércoles, 28 de febrero de 2018

ENTRE LO FORMAL, NO FORMAL, INFORMAL, POPULAR

Lo mágico de la educación es la posibilidad de las distintas miradas.

Es en este universo en donde nadie escapa al hecho de caminar junto a otro.

sábado, 24 de febrero de 2018

NO ES EL SISTEMA EN SI, SINO LOS ACTORES DE ÉL

Cada uno somos parte, lo constituimos, dijo el viejo. Por más que creamos estar exentos, por más que creamos no ser parte, siempre, simplemente nuestro ser lo alimenta.

En silencio, entristecí y sin saber que hacer me puse a estudiar. El viejo, no dijo más.

sábado, 17 de febrero de 2018

AUTOBIOGRAFÍA, FORMACIÓN Y TRABAJO; PRAXIS DOCENTE

Aquí, en Argentina, nadie escapa al Sistema Educativo. Está tan bien pensado y está tan bien dispuesto que es prácticamente imposible no haberlo transitado. Gratuito, obligatorio y laico, desde sus comienzos ha sido la mejor herramienta para los que tienen el poder... a veces unos pocos... otras el pueblo.

Mi abuela hizo hasta tercer grado, mis padres terminaron el nivel medio, mis hermanas concluyeron sus estudios superiores. Al pasar del tiempo las distintas generaciones van tomando la posibilidad y avanzan dentro del Sistema pero la clase social sigue siendo la misma, pobres con la misma expectativa,  la de en algún momento no deberle algo a alguien. ¿Seremos consciente de ello?

El viejo sabía que todo lo que vivíamos dentro de las paredes de la escuela nos marcaba para siempre. Era como los inviernos de yerra donde entre risas, destrezas y buena comida algunos quedaban con las marcas a fuego y otros con las cicatrices por algún lazo cortado repartiendo el obligado latigazo. Lo que uno vive desde tan temprana edad es imborrable. ¿Olvidaremos eso?

Luego, cuando uno decide abocarse al otro, y esto es la docencia, se mete en la pura teoría y es tan pura que a veces no entiende de la contaminada realidad. En el período de formación uno vive como en un sueño, a veces tan naife como apocalíptico. Lee, compara, con suerte se posiciona y en el mejor de los casos piensa que esto que tan racionalmente se introduce en su ser podrá modificar lo mamado en la infancia. ¿Acaso es preciso cambiar nuestra historia? o ¿habrá que hacerse cargo?

Después llega el aula, o la dirección, o el escritorio de supervisor o el cargo de asesor o lo que su atrevimiento le otorgue; y allí puja la moral, la ética, lo vivido, lo estudiado, lo soñado, el futuro, lo malos ratos, las malas compañías, los referentes. Mucho se envicia, algunos ideales quedan como recuerdo adolescente, algunos se vuelven adultos, me dijo el viejo una vez; y de ahí, de esa gran sopa se alimenta el Sistema Educativo... lo alimentamos... todos... porque nadie escapa de él.

Consciencia de clase, endoculturación, memoria, compromiso y coherencia. Así se condimenta.

sábado, 10 de febrero de 2018

SI LA ESCUELA NO ES PARA DORMIR LA CASA NO ES PARA ESTUDIAR

Entre las frases que a veces se nos escapan hay algunas que son muy peligrosas y que se estacionan en lo común y son difíciles de reencaminar.

Lo común, lo que todos somos, a lo que nadie escapa, allí argumentos simples deciden nuestro actuar. Se anclan en ese lugar y de ahí direccionan nuestro andar. Se parece a aquellas frases simples de los antiguos que han dado que pensar en estos veinte siglos. Pero ¿acaso es esa simpleza la peligrosidad de su viralidad? ¿verdades simples?

Por otro lado el hecho de tomarla y hacerse cargo, de buscarle norte, de intentarla hacerla fuerte con nuevos horizontes para que de posibilidades y no juicios absurdos, es una tarea ardua y prácticamente es caminar por el filo, al borde, al margen.

La casa, la escuela, estudiar, dormir.

¿En que lugar se acunan nuestros sueños? ¿Quien les da la posibilidad de poderlos vivir? ¿Cómo conjugar familia y escuela? ¿Cómo hacer para que todos los actores que allí estén involucrados se sientan uno? ¿Cuál es el lugar para estudiar? ¿Cuál para dormir? ¿y si ambos son para ambas cosas, y más?

Busco entre mis recuerdos y solo recuerdo al viejo. El viejo decía que el problema es la fragmentación... ahora pienso ¿cuán fragmentado esta el sistema educativo? ¿la sociedad?

sábado, 3 de febrero de 2018

EL ENSEÑAR ES DEJAR APRENDER

A veces, esta tarea, la que uno elige como profesión, se torna tan incierta que nubla el horizonte. Lo hace difuso y lo pinta lejano e inalcanzable. Y así, deja de ser motor de la utopía.

A veces, uno evalúa y dice que eso es instrumento, herramienta necesaria para sondear la tarea diaria tanto en el que aprende como en el que enseña.

Una vez le pregunte al viejo como volverlo certeza,si sirve el instrumento. Creer plenamente que el otro puede, mostrar apasionadamente lo que uno hace; sólo eso dijo, o quizás sólo eso escuche.

viernes, 26 de enero de 2018

NUNCA HAY AUTONOMÍA EN EL APRENDIZAJE

Todo. Nada. Siempre. Nunca. Palabras muy grandes que se imponen y pareciera que no somos dignos de poderlas usar de manera coherente. Gigantes de otras humanidades, quizás de las ya muy lejanas, o de las que, para los de hoy, "nunca" existieron.

El viejo me miró y me dijo que tuviera cuidado si las usaba. Pero el pequeño me dio fuerzas y sin mucho que pensar las puse en su voz, que también es la mía.

El aprendizaje es una relación, con uno, con un otro, semejante u objeto, por ende la autonomía es ficticia, una ilusión que roza la omnipotencia. El autodidacta tiene el don de ver la sutileza de como el otro, queriendo o no,le muestra (le enseña) y este en su silencio la hace suya, a la relación.

El viejo lo sabía, que el otro estaba ahí, siempre acariciando la mirada. Porque si bien aprendía del semejante, también lo hacía del muy diferente. A veces lo encontraba triste porque las vertientes se escondían y masticaba sin poder tragar las razones de lo sucedido. El viejo entendía el lenguaje de las piedras, de la lluvia, el silbar del viento, de la codicia del avaro, del egoísmo del individuo, del frío de los solitarios, de la lágrima del rencoroso, de la venganza del temeroso, de la oscuridad de los adultos, de la luminosidad de los niños. Sabía que a veces le tocaba ser uno, y otras veces debía ser otro.

Aprender. Enseñar. Relación.

jueves, 18 de enero de 2018

JUGAMOS PORQUE ES NUESTRO DERECHO

Por poco olvido que el escrito venía con sus reglas. Porque así concibo las cosas, como pequeños juegos de este gran juego. Pareciera que hacer esto o transformar las distintas situaciones en eso, desprestigia a la acción, pero en realidad la constituye como tal. Tenemos derecho a la vida, a la educación, tenemos derecho al juego. Cuanta responsabilidad, que maravilloso y gran regalo; la conjunción de vida y educación.

El viejo sabía que había estudiado para maestro, que disfrutaba compartir mi tiempo con los más pequeños deleitándome con escucharlos balbucear, verlos gatear, sorprendiéndome con sus primeros pasos, y armar así magníficos interrogantes. El viejo sabía que respetaba las conversaciones del señor de la tabacalera del otro lado del océano. También me escuchaba conversar con los niños cuando nos reuníamos entre las paredes blancas, y así, navegábamos y hasta naufragábamos en  mares de pensamientos profundos sin temor al extravío o la tragedia… porque lo entendíamos como un juego el cual siempre tenía el mismo fin, disfrutarlo. Hemos compartido con el viejo momentos de adolescentes, y allí también a veces nos faltaba norte. Jugábamos. Siempre.

A veces, la regla es la no regla, lo sinuoso el camino corto y la ilusión lo verdadero. El viejo me escuchaba, y yo a él, hasta después de su muerte. Así como el juego, el viejo, contenido y continente, materia y forma, partícula y energía, compartimos ahora, antes y después.


¿Qué tiene que ver esto con educación? Todo. Nada.

domingo, 14 de enero de 2018

DE GESTIÓN PÚBLICA O PRIVADA POR AHORA NACIONAL

La gestión de una institución educativa pasa por quien aporta el dinero, ya sea el común desde los impuestos, o algún patrón desde su idiosincrasia. Lo público, lo de todos; lo privado, lo de unos pocos. Pareciera que quien mantiene de alguna manera cercana ambos tipos de gestión, las comunica y las hace entender, es el ser en esencia nacional; pues compartimos costumbres, historia, ideas, miradas, más allá de nuestro capital económico, social, cultural y simbólico.

Lo nacional, por ahora, es lo que se establece como puente. Pero si ese puente por alguna extraña razón se deteriora o se rompe y no funciona como un fluir constante, es más, si simplemente deja de existir, se extingue, pasando a ser un dato de nuestra historia, es necesario pensar, idear, una nueva realidad.

Hoy lo público y privado se muestra como lo ineficiente y lo empresarial. Caer en un tipo de gestión o disfrutar el éxito asegurado desde el primer día es lo manifestado desde el gobierno nacional. Por ello, lo nacional del Sistema Educativo Argentino cada vez podría costar verlo más. ¿Cuál sería entonces esta nueva realidad?

Hasta aquí lo público y lo privado son puntos en un mapa y lo nacional el puente que los une. Entonces, podríamos mirarlo de la siguiente manera, lo nacional como la totalidad del mapa, con todos sus accidentes geográficos, sus datos actualizados de clima, posicionamientos de sus individuos, corrientes de aire, movimientos sísmicos; la totalidad del conocimiento vivo. Y la gestión de ese conocimiento como la forma de acercamiento al mismo.

Es preciso dibujar el futuro-.

domingo, 7 de enero de 2018

CAMINAR JUNTO A ELLOS

Eso el viejo lo conocía bien. Desde niño, desde su cuna, la montaña. Porque si algo sabía, porque bien lo había aprendido, era que dependiendo el lugar al que quería llegar, eran las huellas que debía seguir. Una y otra vez probaba esta primera idea para simplemente ver si tenía excepción, y nunca encontraba dificultad para hallar el destino. Hormigas, avispas, abejas, ovejas, cabras, potrillos, potrancas, pumas, hasta una que otra soledad, o tristeza, o alegrías.

Un niño de montaña era el viejo, una de las personas que caminaba siempre acompañado por más que se lo viera solo. Es que la compañía venía desde adentro. Una suma de sonidos de pasos justo en el momento de dejar la huella, la marca que sirve de guía. Cuando caminaba con amigos se lo veía iluminar la noche con su mirada. Cuando era acompañante de algún desconocido, suave sonreía para no perturbar con la imprudencia. Una cosa es clara, buscaba compartir el paso. A veces sugería acelerarlo, por ser conocedor del lugar; otras aceptaba disminuirlo, contemplando la intuición de la persona con quien caminaba.

Eso me enseñó el viejo, a caminar. Y de esa manera, junto a los otros. Y que si quiero encontrar el destino simplemente sigo las huellas que ya están, desde siempre. Y así, en el hecho de aprender y enseñar, los momentos fluyen nacen y crecen, siempre a la altura acordada.