Lo que empieza es algo que nunca se sabe, simplemente uno se lanza y ya está. Uno avanza y busca no detenerse, por lo menos busca no paralizarse, a veces disminuye la marcha, pero nada más.
2014 es una suma de buenos recuerdos andando por los caminos. Recuerdos de sangre pareja y reconfortante. Porque cuando los viajes pintaban solo aparecía ese Leonaso que tengo como hijo y ponía su cuerpo para que la soledad no me enamorara en el trayecto.
2014 escribo para no olvidar a Beto, Gaby, Flavia, Cintia y Ale. Para que cuando lea esto pasado muchos finales de ciclo haga hincapié en los detalles que son lo que verdaderamente es real. Obligue a mi memoria, que cada vez siente más aquel viejo accidente, a releer otros escritos, otras notas que los contienen. Que este año a sido magnífico gracias a ellos.
2014, de pura emoción, de pura apuesta al camino improvisado y la planificación sentida lejos de la burocracia.
2014 ocho escuelas, tres provincias, dos entrevistas, un compartir alternativo, tres niñas amigas necesarias la belleza ancestral, la diosa del sur y la costurera rural, dos colaboradoras invaluables la de la teoría y la de la construcción de las cámaras estenopeicas, un amigo del otro hemisferio, diez docentes, una coordinadora madre superiora, muchas familias, miles de sueños, infinidad de ganas de seguir.
2014, más allá de los tropezones y las lágrimas, que bueno transitarte.
Simplemente a horas de lo que llaman el año nuevo.