sábado, 10 de febrero de 2018

SI LA ESCUELA NO ES PARA DORMIR LA CASA NO ES PARA ESTUDIAR

Entre las frases que a veces se nos escapan hay algunas que son muy peligrosas y que se estacionan en lo común y son difíciles de reencaminar.

Lo común, lo que todos somos, a lo que nadie escapa, allí argumentos simples deciden nuestro actuar. Se anclan en ese lugar y de ahí direccionan nuestro andar. Se parece a aquellas frases simples de los antiguos que han dado que pensar en estos veinte siglos. Pero ¿acaso es esa simpleza la peligrosidad de su viralidad? ¿verdades simples?

Por otro lado el hecho de tomarla y hacerse cargo, de buscarle norte, de intentarla hacerla fuerte con nuevos horizontes para que de posibilidades y no juicios absurdos, es una tarea ardua y prácticamente es caminar por el filo, al borde, al margen.

La casa, la escuela, estudiar, dormir.

¿En que lugar se acunan nuestros sueños? ¿Quien les da la posibilidad de poderlos vivir? ¿Cómo conjugar familia y escuela? ¿Cómo hacer para que todos los actores que allí estén involucrados se sientan uno? ¿Cuál es el lugar para estudiar? ¿Cuál para dormir? ¿y si ambos son para ambas cosas, y más?

Busco entre mis recuerdos y solo recuerdo al viejo. El viejo decía que el problema es la fragmentación... ahora pienso ¿cuán fragmentado esta el sistema educativo? ¿la sociedad?

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