jueves, 25 de abril de 2019

Comiezo de 2019

Ha sido la semana 17. En la quiniela es la desgracia. Casi que si creyera en eso también le atribuiría la empantanada con el UAZ. Pero no, porque este viaje muy corto y tan intenso ha sido muy fructífero.

Salimos a las 5:30 de la madrugada y llegamos a las 9 a la escuela de Beto. Lentos porque el camino estaba intransitable, barro y lluvia y pozos hicieron un combo de obstáculos olímpicos.

El encuentro con el maestro Beto siempre es un placer y un buen alimento para el alma. Allí nos pusimos al día después de tres largos años donde no compartíamos trabajo, tres años donde la política desnuda seres y los deja en su pura esencia.

Luego intentamos ir a las Lagunitas, a la escuela de Flavia y ese camino puso en evidencia que nuestra principal herramienta, nuestro furgon ruso UAZ, todavia le falta para estar a la altura de las demandas de las sierras, parece tonto pero es una verdadera tristeza ya que es nuestra principal herramienta. Nos permite conectar zonas aisladas, llevar ilusiones, desdibujar desigualdades.

Abril ha sido nuestro retorno y claramente nuestra primera evaluación.

miércoles, 28 de febrero de 2018

ENTRE LO FORMAL, NO FORMAL, INFORMAL, POPULAR

Lo mágico de la educación es la posibilidad de las distintas miradas.

Es en este universo en donde nadie escapa al hecho de caminar junto a otro.

sábado, 24 de febrero de 2018

NO ES EL SISTEMA EN SI, SINO LOS ACTORES DE ÉL

Cada uno somos parte, lo constituimos, dijo el viejo. Por más que creamos estar exentos, por más que creamos no ser parte, siempre, simplemente nuestro ser lo alimenta.

En silencio, entristecí y sin saber que hacer me puse a estudiar. El viejo, no dijo más.

sábado, 17 de febrero de 2018

AUTOBIOGRAFÍA, FORMACIÓN Y TRABAJO; PRAXIS DOCENTE

Aquí, en Argentina, nadie escapa al Sistema Educativo. Está tan bien pensado y está tan bien dispuesto que es prácticamente imposible no haberlo transitado. Gratuito, obligatorio y laico, desde sus comienzos ha sido la mejor herramienta para los que tienen el poder... a veces unos pocos... otras el pueblo.

Mi abuela hizo hasta tercer grado, mis padres terminaron el nivel medio, mis hermanas concluyeron sus estudios superiores. Al pasar del tiempo las distintas generaciones van tomando la posibilidad y avanzan dentro del Sistema pero la clase social sigue siendo la misma, pobres con la misma expectativa,  la de en algún momento no deberle algo a alguien. ¿Seremos consciente de ello?

El viejo sabía que todo lo que vivíamos dentro de las paredes de la escuela nos marcaba para siempre. Era como los inviernos de yerra donde entre risas, destrezas y buena comida algunos quedaban con las marcas a fuego y otros con las cicatrices por algún lazo cortado repartiendo el obligado latigazo. Lo que uno vive desde tan temprana edad es imborrable. ¿Olvidaremos eso?

Luego, cuando uno decide abocarse al otro, y esto es la docencia, se mete en la pura teoría y es tan pura que a veces no entiende de la contaminada realidad. En el período de formación uno vive como en un sueño, a veces tan naife como apocalíptico. Lee, compara, con suerte se posiciona y en el mejor de los casos piensa que esto que tan racionalmente se introduce en su ser podrá modificar lo mamado en la infancia. ¿Acaso es preciso cambiar nuestra historia? o ¿habrá que hacerse cargo?

Después llega el aula, o la dirección, o el escritorio de supervisor o el cargo de asesor o lo que su atrevimiento le otorgue; y allí puja la moral, la ética, lo vivido, lo estudiado, lo soñado, el futuro, lo malos ratos, las malas compañías, los referentes. Mucho se envicia, algunos ideales quedan como recuerdo adolescente, algunos se vuelven adultos, me dijo el viejo una vez; y de ahí, de esa gran sopa se alimenta el Sistema Educativo... lo alimentamos... todos... porque nadie escapa de él.

Consciencia de clase, endoculturación, memoria, compromiso y coherencia. Así se condimenta.

sábado, 10 de febrero de 2018

SI LA ESCUELA NO ES PARA DORMIR LA CASA NO ES PARA ESTUDIAR

Entre las frases que a veces se nos escapan hay algunas que son muy peligrosas y que se estacionan en lo común y son difíciles de reencaminar.

Lo común, lo que todos somos, a lo que nadie escapa, allí argumentos simples deciden nuestro actuar. Se anclan en ese lugar y de ahí direccionan nuestro andar. Se parece a aquellas frases simples de los antiguos que han dado que pensar en estos veinte siglos. Pero ¿acaso es esa simpleza la peligrosidad de su viralidad? ¿verdades simples?

Por otro lado el hecho de tomarla y hacerse cargo, de buscarle norte, de intentarla hacerla fuerte con nuevos horizontes para que de posibilidades y no juicios absurdos, es una tarea ardua y prácticamente es caminar por el filo, al borde, al margen.

La casa, la escuela, estudiar, dormir.

¿En que lugar se acunan nuestros sueños? ¿Quien les da la posibilidad de poderlos vivir? ¿Cómo conjugar familia y escuela? ¿Cómo hacer para que todos los actores que allí estén involucrados se sientan uno? ¿Cuál es el lugar para estudiar? ¿Cuál para dormir? ¿y si ambos son para ambas cosas, y más?

Busco entre mis recuerdos y solo recuerdo al viejo. El viejo decía que el problema es la fragmentación... ahora pienso ¿cuán fragmentado esta el sistema educativo? ¿la sociedad?

sábado, 3 de febrero de 2018

EL ENSEÑAR ES DEJAR APRENDER

A veces, esta tarea, la que uno elige como profesión, se torna tan incierta que nubla el horizonte. Lo hace difuso y lo pinta lejano e inalcanzable. Y así, deja de ser motor de la utopía.

A veces, uno evalúa y dice que eso es instrumento, herramienta necesaria para sondear la tarea diaria tanto en el que aprende como en el que enseña.

Una vez le pregunte al viejo como volverlo certeza,si sirve el instrumento. Creer plenamente que el otro puede, mostrar apasionadamente lo que uno hace; sólo eso dijo, o quizás sólo eso escuche.

viernes, 26 de enero de 2018

NUNCA HAY AUTONOMÍA EN EL APRENDIZAJE

Todo. Nada. Siempre. Nunca. Palabras muy grandes que se imponen y pareciera que no somos dignos de poderlas usar de manera coherente. Gigantes de otras humanidades, quizás de las ya muy lejanas, o de las que, para los de hoy, "nunca" existieron.

El viejo me miró y me dijo que tuviera cuidado si las usaba. Pero el pequeño me dio fuerzas y sin mucho que pensar las puse en su voz, que también es la mía.

El aprendizaje es una relación, con uno, con un otro, semejante u objeto, por ende la autonomía es ficticia, una ilusión que roza la omnipotencia. El autodidacta tiene el don de ver la sutileza de como el otro, queriendo o no,le muestra (le enseña) y este en su silencio la hace suya, a la relación.

El viejo lo sabía, que el otro estaba ahí, siempre acariciando la mirada. Porque si bien aprendía del semejante, también lo hacía del muy diferente. A veces lo encontraba triste porque las vertientes se escondían y masticaba sin poder tragar las razones de lo sucedido. El viejo entendía el lenguaje de las piedras, de la lluvia, el silbar del viento, de la codicia del avaro, del egoísmo del individuo, del frío de los solitarios, de la lágrima del rencoroso, de la venganza del temeroso, de la oscuridad de los adultos, de la luminosidad de los niños. Sabía que a veces le tocaba ser uno, y otras veces debía ser otro.

Aprender. Enseñar. Relación.