La vorágine de la ciudad muestra el acelere de la rutina, de aquello que sucede rápido y no se detiene y eso es lo normal. Como formateados para ser eso cada uno se dirige sin mirar y no importa el porque, sólo el cumpirlo.
Pero cuando el cumplir no se vuelve una rutina sino un acto necesario para vivir todo eso toma un nuevo color. Se vuelve algo necesario como cualquier hacer biológico. Cada segundo es una oración que debe ser pronunciada y esa voz viaja por el aire para ser escuchada, para ser sentida por todos. Por oidos atentos como por los que ocacionalmente se deciden hacerlo.
06:00 hs. Así se comienza. Temprano el trinar de los vecinos, pura naturaleza, despierta y encamina las acciones tomando una actitudad lejana a la ciudad. A esa hora, entre un monte de chañar y espinillos en donde la tapera muestra su ser real.
07:20 hs. El Parador de la Montaña protege al artesano junto con su compañera y juntos nos encamino lo más cerca del cielo que podamos.
10:00 hs. La escuela de plena sierra, de Rodeo de los Caballos nos espera. Sus niños luego de una largo rato de caminata ya hace tiempo que trabajan sobre tareas pendientes. El saber del que sabe porque la vida le ha enseñado pronto comienza con su tarea, son el disfrutar de ejercer su magia.
15:00 hs. Rodeo del Pozo nos entibia el alma con mates y guitarra. El tiempo allí parece detenido pero pasa como luz y sin quererlo ya debemos retornar.
18:00 hs La sangre espera, las sonrisas hacen que uno olvide su cansancio y el cuerpo acompaña el sentimiento y olvida su dolor. La sangre crece y hace renacer ganas, sueños, deseos.
20:30 hs La ciudad, la de Córdoba, la cual acuna artistas, personsas que parecen de otro mundo, con otro idioma, con distinta mirada. Y al llegar el destino se redestina y nos lleva al encuentro del arte del sonido y la imagen, del humano y su esencia.
21:05 hs Towemalmi, en el centro de esta ciudad. En el centro del patio, y allí un referente.
23:00 hs las paredes encierran al cansancio, el cerrar los ojos abre ventanas a los innumerables paisajes de una vorágine que enseña a sorprenderte a cada instante, a contemplar el silencio a escuchar las miradas...
Un día de estos voy a aprender...
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