viernes, 30 de noviembre de 2012

Colectivo

Llegamos y eso está bien. En la desconfianza de ser esto que la naturaleza a formado, de ser lo oscuro de muchos otros pensamientos y sonrisas de corazones puros que en medio de pastizales o monte autóctono crecen.

Digo llegamos porque el colectivo es así. A veces una persona sola que representa muchas que tienen ganas de estar ahí y por una u otra "razón" no pudieron asistir. Otras veces somos tantos que el vehículo se torna estrecho para tanto para dar.

Y sí, un colectivo es una palabra que aglutina a varios que son todos distintos y en esa diferencia son todos iguales, pues se identifican. Son indiferenciables y a la vez únicos. Un colectivo hace un recorrido por el cual si es de la clase que nos gusta pensarlo, se detiene y lleva. Nos lleva.

Llegamos, y no estoy seguro si llegué a destino o a una nueva partida. Por aquí la gente es mucha y las ganas no se correlacionan. Por allá, el lugar que se caracteriza por su soledad, las ganas son más de lo que una persona puede contener.

Esta parada tiene gustito de revancha, de ideas dolidas y lágrimas en el camino. Porque los niños siguen lejos y el calorcito del corazón todavía se siente. Hoy escuchamos decir que el amor es frágil y la solidaridad es el puente sólido necesario. Lo escuchamos y luego lo repetimos, lo memorizamos. El amor es frágil, delicado, sencillo, a veces muy rígido y otras muy débil. Por nuestros oidos penetraron como un susurro y a cada uno vaya a saber que le quedó. ¿la fragilidad? ¿el puente sólido necesario? A mí me tocó conducir en ese momento y no dudé... lentamente lo construyo y hoy busco ayuda, solidaridad.

Detenido aquí, en este preciso lugar algunas pocas personas me rodean, hermosas, frágiles, delicadas, sencillas; y así busco que las palabras expresen lo que callo, porque aún sostengo que somos puro silencio, que no somos todo lo que decimos pero somos todo lo que callamos.

Nos hemos separado aquí; Gaëlle se dirige a la fiesta popular por excelencia de esta ciudad; Alma construye segura su momento, su futuro, recaracteriza su pasado; Mica indescifrable desde mi mirada se forma y se conforma con la inteligencia de la astucia del estar siempre atenta hasta en el sueño, aunque diga no recordarlo. Yo, me busco en las letras y al mismo tiempo me oculto y lo manifiesto para no olvidarlo.

¿Para qué llegamos? ¿Acaso todavía esquivo aceptar ser hijo del  camino? ¿Acaso olvidé ser huella?

Hoy encontramos en la llegada algo. Ojalá que lo podamos aceptar, porque en los dichos del pueblo está la sabiduría de lo vivido y en lo cotidiano el equilibrio de lo pasado y lo venidero. Cada abrazo fue una lágrima, cada despedida un reencuentro.

Aquí no hay costo/beneficio, hay amor.

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