Enero ha sido un mes de pura lluvia. Un mes en el cual el agua se apoderó de cada uno de nosotros y dejo hacer lo que ella dispuso. Por lo general dicen que el agua fertiliza. Dicen que es de buen augurio, que prepara para una buena siembra, una buena cosecha. Pero a veces pensaba en Macondo y su suerte. No es pesimismo, es sólo que me parece que me crecen branqueas, sólo eso.
Y siendo como fue no nos privamos de viajar, de recorrer sierras lejanas, zambullirnos en ríos cercanos y compartir con gente necesaria. En enero hemos buscado el significado de este 2015 en relación a nuestro querer de trabajo. A pintado el fuego y la tierra, y estamos conforme con ello. Los viajes ya tienen fecha probable, la compañía ya está proyectada y las nuevas maneras de sostenernos en este sistema económico cada vez se presentan más extrañas.
Lo hemos hecho, pues eso somos, el acto mismo de hacer.
Ahora febrero empieza IGUAL, lo bueno es que el agua se ha llevado las deudas.
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