Hace tiempo que quería escribir, ta vez estaba esperando este día, este momento. Un nuevo fin, un nuevo comienzo. A veces repensarse es la tarea más difícil que existe, y más cuando el ánimo no es el mejor. Reinventarse, buscar eso nuevo en el horizonte.
Los viajes se cortaron de manera imprevista, un accidente que anima a quienes están en duda a mirarse. ¿Cómo hacerlo de a uno? ¿Cómo seguir con uno? Pero aparecen nuevas propuestas, Barrios en lucha, Instituciones en pura acción. Y así la escuela de Malvinas abrió nuevas puertas y ventanas por las cuales asomarse y animarse a entrar.
Hay una idea: conocer realidades... hacerlas interactuar.
¿Por qué? ¿Por qué llegar a esos lugares lejanos? Quizás porque me busque, y ese es mi viaje que lo haré hasta el mismísimo último momento. Porque la ciudad me entristece.
Pienso... sigue la esencia. Sigue la infancia de ellos, que soportan el calor y las largas distancias por caminar. Que escuchan como de reojo y ríen de la maravilla del río golpeando las piedras.
Septiembre, Octubre y Noviembre, meses de encuentros en la ciudad, de movilizaciones y marchas, de silencio y lecturas. Diciembre parece el fin, no más que un cambio de finaldad.
Hoy el arriero, Luna, León, Paloma, Matías.
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