jueves, 22 de agosto de 2013

Mes de viento.

Agosto es así, arrasa con todo. Algunas cosas permanecen y otras, a veces muchas, desaparecen. Se van, se alejan del campo visual Y NO SIGNIFICA que deje de existir, eso es lo bueno. Y desde aquí como me gusta escribir, (para vos) que tal vez nunca lo leas, (para mi) que se que no lo voy a olvidar... 

Jugar a que nada pasa es como saltar la cuerda sin contar a maremotos... o sea hacerlo porque sí, porque no importa a 
cuanto llegás. Es ser niño y volar con los brazos, cabalgar hasta
la loma y mirar para el bajo deseando que alguien te vea a
la madrugada y correr por un volcán en erupción sin quemarte. Lo
pensé muchas veces y eso fue el error, lo susurre, creo que lo
se, o por lo menos eso intento, apasionarse es arder en la 
locura. Pero el viento llega y tanto aire asfixia y queda sólo
nostalgia y soñar aún despierto. Y eso hace que la extrañe,
o me extrañe, ser un desconocido en mi cuerpo, en mi mente...
apenas la conocí pero eso bastó para enamorarme. Ella es pequeña
genera pocas ideas pero hace que la vida sea poderosa, incierta 
y enormemente bella. Mujer de pocos años, de profunda mirada,
mente alocada, desquiciada, atolondrada, golpeada, casi seca...
un sueño, mi pasión.

El viento remolinea, mezcla las líneas. Aclara lo que siento. Agosto retorno al camino, niños, escuelas, familias, amigos.

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