Entre juegos y juguetes otra vez se ha decidido comenzar a andar. Entre ganas de querer seguir invernando hasta ya alto el sol, entre mates calentitos y afecto de sangre, de sonrisas de niños y reproches de caprichos. Otra vez para soñar caminando, para andar mirando a lo lejos intentando dibujar la mayor cantidad de líneas diferentes que en el horizonte se manifiestan. Uno debe empezar, esta vez, caminando, arrear despacito lo que sea que le toque llevar y buscando trabajo uno se aventura a experiencias desconocidas. Invitar a la soledad, al silencio, a lo que lejos aparece como desconocido ver qué sucede en el medio de la incertidumbre. Ir hasta el ojo de la tormenta, lugar en el cual al parecer, cuentan que es el más calmo, que es toda su contraparte, su parte contraria, su complementaria, y empieza con una negación y termina siendo una afirmación necesaria.
Julio está siendo poco, casi nada y siguiendo el pensamiento anterior su complemento será mucho, un montón. Habrá que "amucharse" generar calorcito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario